
Por Leo Galicia.
Guau! La crítica a las peliculas mexicanas Norteado (Rigoberto Perezcano) y Alamar (Pedro Gonzalez-Rubio) después de su exhibición en Toronto es espectacular. A pesar que películas tan pequeñas como estas son fácil de perderse en un festival tan grande y tan comercial como el de Toronto, poco a poco la gente que las vio comienza a hacer mucho ruido. El descubrimiento del festival dice The Authors Notebook, refiriéndose a Alamar, mientras Slant Magazine la califica como la revelación y la vergüenza para las películas de mayor presupuesto.
Increíble que se logren adjetivos tan entusiastas para dos primeras obras, pero México tiene historia de producir talentos que luego se desvanecen en la nada, permanecen en estados de latencia por muchos años o resucitan en otros países desde donde hacen sus producciones “mexicanas”. El cine vive al amparo de apoyos federales y por lo tanto su continuidad depende del intelecto y apreciación de quién esté sentado en la silla presidencial. Calderón fue el asistente sorpresa en el festival de Morelia de hace dos años donde prometió incrementar recursos. Claro que luego se vio que únicamente le interesaba tomarse la foto, generar la nota, pues el presupuesto de apoyo bajó en el 2009 y ahora amenaza con liquidarlo definitivamente, disminuyéndole el 50% a IMCINE.
Si debe el cine ser subsidiado es una pregunta polémica sobre todo en tiempos precarios como los actuales. Pero sin apoyo y leyes que lo protejan el cine mexicano se extinguirá como sucedió a principios de los 90s y las mas afectadas serán estas primeras obras como Alamar y Norteado. El cine, independientemente de las ganancias económicas que produce, es un generador de empleos, catalizador de talentos que sirven como reflejo de que no solo como narco o ratero se puede sobresalir; por la cantidad de premios que cosecha y la prensa positiva que genera, es de lo mejor en publicidad que tenemos para tatuar en el subconsciente mexicano que “si se puede” y es también un difusor primario de nuestra cultura e identidad.
Los beneficios que genera el cine mexicano no se ven porque no se ve el cine mexicano. Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo (Yulene Olaizola) y Parque Vía (Enrique Rivero), son dos operas primas extraordinarias que surgieron en el FICCO de febrero del 2008, desde entonces han ganado tantos premios que ya les perdí la cuenta, pero aún no las vemos comercialmente. Lejos de quitar apoyos se debería identificar los cuellos de botella del trayecto de una película hacia el espectador y combatirlos. De lo contrario Alamar, Norteado, Intimidades y Parque Vía nunca llegarán a cartelera y si lo hacen será tan breve y silencioso que luego ni los fans alcanzamos a verlas.





